Soldaderas: una obra coreográfica mexicana en busca del "Dance Film of the Year"
La coreógrafa y directora Camila Arroyo reinterpreta la figura histórica de las soldaderas a través del cuerpo, la ciudad y el vestuario contemporáneo.
Cuando la danza dejó el escenario y encontró a la cámara
La videodanza -también conocida como dance film o screendance= es una disciplina que surge del cruce entre la danza y el lenguaje audiovisual. No se trata de registrar una coreografía desde una butaca, sino de crear una obra pensada específicamente para la cámara, donde el encuadre, el movimiento, la edición y el espacio son tan importantes como el cuerpo que baila.
Hoy, la videodanza es un lenguaje propio, con historia, reglas flexibles y una comunidad internacional en constante crecimiento.
Una historia breve: del registro al lenguaje artístico
Los primeros acercamientos entre danza y cine aparecen casi al mismo tiempo que el nacimiento del cine mismo. Sin embargo, durante décadas, la cámara fue utilizada únicamente como un medio de documentación: grabar lo que sucedía en el escenario.
Fue a lo largo del siglo XX, con el desarrollo del videoarte y el cine experimental, cuando artistas comenzaron a entender que la cámara podía coreografiar junto al cuerpo. La videodanza nace cuando el movimiento ya no existe solo para el público presencial, sino también para el lente: primeros planos, cortes, ralentizaciones, locaciones no teatrales y narrativas visuales transformaron la experiencia de la danza.
En Latinoamérica, creadoras como Pola Weiss en México impulsaron esta exploración desde una mirada artística y conceptual, sentando bases para una práctica que hoy se reconoce como disciplina autónoma.
En un contexto donde el video es el principal medio de consumo cultural, la videodanza responde a una realidad clara: la danza ya no vive exclusivamente en el teatro. No sustituye a la danza escénica, pero abre una nueva posibilidad creativa y de circulación.
DanceFilmmaking.com: una plataforma para la danza creada para la cámara
En este contexto surge DanceFilmmaking.com, una plataforma internacional dedicada exclusivamente a la videodanza y al cine de danza. Su objetivo es claro: difundir, visibilizar y profesionalizar las obras de danza concebidas para el lenguaje audiovisual.
A diferencia de redes sociales o plataformas genéricas de video, DanceFilmmaking.com funciona como un espacio curado, donde las obras se presentan como piezas artísticas completas, no como contenido efímero.
Uno de sus proyectos más relevantes es el Dance Film of the Year, una selección internacional que reconoce las mejores obras de videodanza, fomenta la discusión artística y genera comunidad global.
Más que presentar videos, propone un cambio de perspectiva:
pensar la danza no solo como algo que se presenta, sino como algo que se produce, edita y narra.
“Soldaderas”(México): una memoria en movimiento
En la edición 2025–2026 de Dance Film of the Year fue nominada Soldaderas, una obra dirigida por la coreógrafa y realizadora mexicana Camila Arroyo, en colaboración con la diseñadora Sabrina Olivera. La pieza propone una lectura contemporánea de la figura histórica de las soldaderas, mujeres combatientes de la Revolución Mexicana cuya participación fue fundamental y, durante décadas, relegada a los márgenes del relato oficial.
Lejos de la representación épica o anecdótica, Soldaderas construye un retrato coreográfico íntimo, siguiendo a una joven mujer que danza a través de la Ciudad de México. El cuerpo se desplaza entre calles, espacios urbanos y rituales cotidianos de auto-construcción, convirtiendo la ciudad en un territorio vivo donde historia, presente e identidad se superponen.
La obra funciona también como un archivo en movimiento de la primera colección de Sabrina Olivera, creada en honor a las soldaderas y como punto de partida de su marca Sabrina Ol. Vestuario y cuerpo se transforman mutuamente: la acción de vestirse, ajustarse, trenzarse y recomponerse se integra al lenguaje coreográfico como un acto político y simbólico.
El eje conceptual del movimiento parte de la palabra soldar, entendida no solo como acción física, sino como metáfora de los procesos de fundirse, reconstruirse, trenzarse y forjarse. Esta idea articula una danza que transita entre la fragilidad y la resistencia, donde el cuerpo se derrite y se vuelve a ensamblar frente a la mirada de la cámara.
A lo largo del filme, el espectador es invitado a acompañar este proceso desde la cercanía. La cámara no observa a distancia: participa, se mueve con la intérprete y permite que el gesto, el ritmo y la respiración atraviesen la pantalla. Soldaderas no ilustra una historia; la encarna.
La nominación de esta obra en una plataforma internacional especializada subraya la vigencia de una mirada artística que dialoga con la memoria histórica desde el presente. Soldaderas no busca reconstruir el pasado, sino activar su eco en el cuerpo contemporáneo, recordando que la historia también se escribe -y se reescribe- a través del movimiento.
Una disciplina en expansión
La videodanza representa una de las transformaciones más interesantes del panorama dancístico actual. No responde a modas, sino a una necesidad real: crear danza para el mundo que habitamos hoy, un mundo atravesado por pantallas, imágenes y narrativas audiovisuales.





